Romance de Cebolla y Verso

… A Miguel Hernández.

La noche cierra paredes
con silencio de vil hierro.
Tiembla la luz en el muro,
llueve pesar sobre el suelo.

No queda rastro del aire
ni brisa leve en su aliento,
la piedra guarda su rictus
y enfría todo su cuerpo.

Miguel sostiene cebolla
como quien ama un recuerdo,
pero una luz torna en ocre
y borra ese último gesto.

La tos le rompe despacio
y deja sangre en el pecho,
ninguna voz lo acompaña
nadie alivia ese aire espeso.

El hambre muerde su piel
y apaga el hilo del tiempo.
Cuando la muerte marchó,
Orihuela… lloró al Verso.

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Poemas

¡Atrévete!

Atrévete a cruzar
esa puerta sin nombre,
abraza –sin dudar–
el ansiado día,
no pidas permiso.
Deja la vieja costumbre
en el efímero sueño
donde descansa
la inútil advertencia.
Sabes muy bien
que hay un territorio
oculto en tu pecho,
y sabes que:
aunque algo cambie
no cambiarás tú

sino el mundo.

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Poemas

Ella

No pide permiso para existir,
aparece visceral. Vomita
un idioma que no se enseña;
arde en la lengua del necio.
No salva ni promete salvación,
nombra todo lo que tú
borras desde la ignorancia.
Y, cuando cualquier día
crees haberla entendido,
descubres que es ella, sí, ella,
quien te estaba leyendo a ti.

—Iñaki Hernán—

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Poemas
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