Cábala

me deja sin consonantes
me roba la cuerda de la fuga
me arrastra a la orilla
del trapo húmedo de las vocales
no me trata la vida
acuchilla mis pies
con reiterados sudores
y en su extraña obstinación
aleja a quien viene a lamerme la sed
no me trata
emana abismo en la medianoche
y desafina mis jornadas
no me trata y ya ni quiero
muero en la copa de cada suspiro
para dejar de pronunciarla
Cuentas de mayores Leer entrada »
PoemasSerá que la ebriedad posada en lo tierno de tu costilla hizo mella con sus vapores de mentira amarga. Supe de ti sabiendo la vuelta; retorno de la bilis, y sin embargo, no sé nada que no sea, que nunca te conocí serena ni ebria, ni rozando mi blanca calavera, ni amamantándote de la absenta perturbada que manaba de mis ojos.
Cuántas generaciones hicieron falta para dejar de ser lo que uno fue, sin empuñar arma blanca para forzar amable los enrojecidos ojos de todo lo que siempre fuimos negando con una sinverdad el miedo a no ser; lo que nunca fuiste. Fuiste todo aquello que tragaste del aliento de los falaces.
Ya no queda, ni absenta, ni ojos, ni lo que nunca estuvo.
—Iñaki Hernán—